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Diario económico del negocio de la salud

02 Dic 202022:40

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Albert Barberà (UOC): “En sanidad falta que se invierta de manera inteligente”

29 Oct 2020 — 04:58
Por A. Escobar
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El director del ehealth Center de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) cree que España “no cuenta con una estrategia de salud digital”, a pesar de que el Covid-19 haya roto “muchas barreras”.

Albert Barberà (UOC): “En sanidad no falta inversión, falta que se haga de manera inteligente”

 

Albert Barberà es el director del primer centro académico de salud digital del sur de Europa, el ehealth Centre de la UOC. El ex responsable de investigación e innovación en salud en la Generalitat de Catalunya considera que no se puede hacer una transformación en salud digital si hay gente que se quede “relegada por no tener acceso a la tecnología” o bien porque “sus competencias sean limitadas”.

 

 

Pregunta: ¿Cómo evalúa el grado de implantación de las TIC en el sistema sanitario español?

Respuesta: El esfuerzo sistémico, que al final procede de la administración porque es la única que puede cambiar el paradigma, está fallando. No es por falta de voluntad de los profesionales o por falta de tecnología disponible, sino que tenemos que ver de qué manera integramos las TIC de forma sistémica. No contamos con una estrategia española de salud digital. La salud digital no es sólo un tema de interoperabilidad o la implantación de la receta clínica electrónica, sino ver cómo utilizamos las tecnologías de la información para que la gente pueda gestionar su salud y a veces en eso nos quedamos cojos. Aunque nos digan que intentamos pagar por valor, la realidad es que continuamos pagando por procesos.

 

P.: ¿Cuáles son las tareas pendientes en la revolución digital del sistema sanitario de España?

R.: Existen tres retos. El primero es ético, es decir, la transformación digital implica compartir datos y eso genera un gran debate. Hace falta saber cómo debemos y tenemos que gestionar esa información, un reto que no tenemos solucionado. Otra de las tareas pendientes es la que tiene que ver con la implementación de esta transformación digital y que cuando acabe la pandemia no volvamos de nuevo a la casilla de salida. Una cosa buena del Covid-19 es que hemos visto como han saltado muchas de las barreras digitales en sanidad. El tercero es el equitativo, ver qué sucede con la implementación digital tanto desde las infraestructuras como las competencias para los ciudadanos y para los profesionales. No se puede hacer una transformación y que haya gente que se quede relegada, bien porque no tenga acceso a esa tecnología o porque sus competencias son limitadas.

 

P.: ¿Realmente el ciudadano está puesto en el centro y es corresponsable de su salud? ¿Qué tiene que cambiar para que sea así?

R.: Vamos en la buena dirección. Pero también es cierto que la pandemia ha evidenciado lo mal que hacemos la promoción de la salud. El sistema de salud sí que es cada vez más “pacientocéntrico”, pero nos queda camino a la hora de poner la salud en el centro y no la enfermedad. Tenemos un sistema asistencial muy enfocado en tratar la enfermedad y no tanto en prevenirla.

 

 

 

 

P.: La crisis del Covid-19, además de sanitaria, ha sido una crisis de información. ¿Qué se podría haber hecho mejor?

R.: El Covid-19 ha puesto sobre la mesa aspectos que sabíamos, pero que no queríamos mirar bien: que tenemos un sistema de salud tensionado, una atención primaria que aguanta como puede, un sistema que no promovía tanto la salud y en materia de datos no se había realizado una reflexión social. Otro tema que se ha puesto en duda es la calidad de los datos y que haya habido criterios distintos en las comunidades, evidenciando cierta descoordinación.

 

P.: ¿Se podría haber trabajado mejor desde el punto de vista de los datos y haber evitado o reducido el impacto de la pandemia?

R.: Cuanto mejor sean datos, más fiables serán las decisiones que se adopten. Aun así, ni los políticos lo pueden cambiar todo ni los científicos lo saben todo. Lo que hace falta es un pacto de Estado por la salud.

 

P.: ¿Es necesario contar con un modelo asistencial integrado en Europa o en todo el mundo?

R.: Ya me parecería bien si se consiguiera en Europa. Hay iniciativas como el European Health Data Space que consiste en crear un espacio de datos de salud. Ahora falta por ver si Europa es capaz de posicionarse como alternativas a modelos como Estados Unidos o China.

 

 

 

 

P.: ¿Nota que falte mayor inversión o mando político para tomar decisiones acertadas?

R.: Falta todo. No todo es sólo inversión y si falta inversión aplicada de manera inteligente. Por poner un ejemplo, España no está mal posicionada a nivel de médicos, sí de enfermería. Quizá faltan médicos de primaria y médicos especialistas. Hace falta hacer una reflexión profunda de lo que nos hace falta, pero siempre sabiendo invertir bien el dinero en lo que realmente es necesario.

 

P.: ¿Qué debe mejorar España en cuanto a colaboración público-privada en sanidad?

R.: Hay que sacarse de encima el estigma de público-privado. Entre todos tenemos que demostrar y hacer que la sanidad sea equitativa. No es lo mismo vivir al lado del Vall d’Hebron o del Marañón o vivir a 500 kilómetros de Madrid, por poner un ejemplo clarividente.

 

P.: Desde el punto de vista de las empresas de tecnología sanitaria. ¿Cómo está España?

R.: En Madrid y Cataluña hay muchos emprendedores, empresas innovadoras y mucho talento. Otra cosa es si como país estamos ayudando a que estas empresas prosperen. Si estas compañías acaban siendo compradas por Google, un grupo chino, alemán u otro, estará muy bien para el emprendedor, pero habremos fracasado como país. Lo que queremos es que impacte en España de forma directa.

 

P.: ¿Falta tamaño, innovación, liderazgo, apoyo de los bancos o de los gobiernos?

R.: En general falta apoyo de la administración, que puede ser una gran palanca de cambio o un stopper. Se tiene que facilitar que las empresas innovadoras crezcan dotándolas de las herramientas adecuadas.

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