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Diario económico del negocio de la salud

19 Ene 202020:47

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El Termómetro

El paciente manda, el sector ¿obedece?

10 ENE 2020 — 18:00
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El paciente manda, el sector ¿obedece?

 

El paciente se sitúa más que nunca en el centro del sistema de salud. La irrupción de las nuevas tecnologías ha traído consigo muchos cambios: smartwaches, apps, fitbands o gafas inteligentes son algunos de los ejemplos que demuestran que la sanidad del siglo XXI está cambiando, tanto el modo de ser entendida como de ser consumida. El paciente es, cada vez más, un controlador de su propio estado de bienestar y la salud es cada vez más un producto de consumo.

 

Grandes multinacionales y también start ups están abogando por lanzar al mercado todo tipo de soluciones que permiten que una persona pueda controlar su estado físico o registrar y analizar cambios patológicos desde su casa, en la calle o bien tomando un café en un bar con sus amigos. Apple, Samsung o Fitbit son algunas de las marcas que cuentan con relojes inteligentes, aplicaciones y otros gadgets que permiten ver si nuestro estado de salud es óptimo o no.

 

Pero hay otros ejemplos que van incluso más allá. Ya es posible solicitar que te manden al domicilio un kit para realizar un test genético que predice futuras enfermedades, encender el móvil y mandar un WhatsApp a tu médico para que te valore desde cualquier lugar. Cualquiera también puede hacer click en una tienda online y recibir en menos de 24 horas un medicamento.

 

Asimismo, como si de un producto más se tratase, el cliente puede salir a hacer la compra en su supermercado de referencia, y justo al lado, encontrarse con una clínica de estética o dental donde poder tratarse inmediatamente, evitando intermediarios, de una forma mucho más directa. El paciente está más empoderado que nunca. ¿Responde a esta nueva realidad la industria española de la salud?

 

La misma tecnología que le ha dado el poder al paciente le ofrece a la industria de la salud miles de posibilidades. Sin embargo, para aprovechar este potencial las empresas del sector deben cambiar su forma de organizarse y, sobre todo, incorporar a profesionales con unas habilidades que no son las que se han valorado tradicionalmente en los sanitarios.

 

El paternalismo en la relación entre médico y paciente y la dependencia del segundo hacia el primero (aquello de yo le espero aquí sentado), debe cambiar. El paciente ya ha tomado la delantera. ¿Está la industria obedeciendo a esta demanda?

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