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22 Sep 202015:04

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La Brújula Sanitaria

Post-Covid19: La ‘nueva normal’ en el sistema sanitario y social

23 ABR 2020 — 05:00
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Post-Covid19: La ‘nueva normal’ en el sistema sanitario y social

 

La crisis del Covid-19 ha sido especialmente dura en España, que acumula, a dia de hoy, más de 195.000 contagios y más de 20.000 fallecidos. Pero también lo está siendo con el propio sistema sanitario y social, que ha “resistido” como buenamente ha podido, en gran parte, por la gran implicación mostrada por los profesionales del sistema desde el primer día, con jornadas más largas, alta presión emocional y en muchos casos, limitaciones en los EPIs.

 

En mi humilde opinión, esta Crisis del Covid-19 crea una “nueva normal”, un nuevo paradigma para el sistema. Creo que este paradigma debe pasar por hacer “Más”, pero también por hacer “Menos”.

 

Intento resumir en seis puntos clave y transversales algunos pilares que, en mi opinión, conforman la “nueva normal”:

 

Primero, Más Digital. Me inspiro en el concepto británico de “Digital First”. Creo que, siempre que sea adecuado, la primera opción de información, diagnóstico o atención debe ser digital. No sólo por el coste o la eficiencia de los recursos (permite optimizar mucho más los recursos humanos); sino también por la creciente preferencia por este canal de nuestros conciudadanos. De hecho, ya en 2017, más del 70% de pacientes preferían soluciones digitales vs. soluciones físicas, sobretodo en el ámbito de primaria (McKinsey 2017 Consumer Health Insights Survey).

 

 

Segundo, Más y mejores condiciones laborales y “status social” para los/as profesionales sanitarios/as y sociales. Tenemos uno de los mejores sistemas públicos de sanidad del mundo (en resultados) y con un coste (% sobre el PIB) menor que la media de la Ocde o UE28. En gran parte, esto se debe a las condiciones laborales de nuestros/as profesionales, que en la “nueva normal”, debemos mejorar. Esto es especialmente crítico en el ámbito social (personal de Residencias y Servicio de Atención a Domicilio, entre otros) que trabajan, en muchas ocasiones, adscritos a convenios con condiciones significativamente peores a los de sanidad.

Al mismo tiempo, hay un elemento más intangible que también debe mejorar: “el status social” de determinados colectivos, como el trabajo social, la terapia ocupacional, la fisioterapia, auxiliares de geriatría / gerontología, profesionales de Atención Domiciliaria. La percepción e importancia que damos, como sociedad, a sus roles debe mejorar.

 

Tercero, Más Integración sanitaria y social. El eterno debate. Integrar la atención sanitaria y social significa: planificar, comprar, proveer y evaluar de manera integrada. Y hacerlo con equipos multi-disciplinares, que trabajan juntos/as, estando o no en la misma Consejería. A veces, se presenta como un concepto etéreo, pero en realidad son ejemplos tangibles como los siguientes (no exhaustivo):

 

-Activación por parte de atención hospitalaria de un servicio de atención domiciliaria social en el proceso de alta, trabajando en equipo con servicios sociales

-Asignación de un/a referente médica de Atención Primaria a las residencias del ámbito social, con protocolos compartidos y estandarizados

-Creación de un mapa compartido y actualizado en “tiempo real” de recursos sociales disponibles en la comunidad para evitar ingresos hospitalarios / reducir estancia media

-Grupo de trabajo “en el territorio” con profesionales del ámbito sanitario y social que, de manera recurrente, comentan a evolución de las persons de ata complejidad sanitaria y/o social de un territorio determinado

 

La “nueva normal” debe genuinamente ofrecer un servicio coordinado entre estos dos mundos, ambos necesarios, ambos iguales en valor, que deben integrarse y coordinarse para aportar el valor necesario.

 

Cuarto, Más información y corresponsabilidad de la ciudadanía. Este punto es clave. En mi humilde opinión pasa por dos elementos. El primero, el auto-cuidado de las personas. Debemos aumentar la conciencia sobre los determinantes de la salud (hábitos dietéticos, ejercicio físico, alcohol, tabaco, etc) y su importancia sobre nuestra calidad de vida a futuro y el impacto en el sistema sanitario y social.

El segundo, la información sobre el coste e impacto de nuestra atención en el sistema sanitario y social. Veo urgente aumentar la conciencia colectiva sobre el coste de una visita a urgencias, la receta de farmacia, un ingreso hospitalario programado o el Servicio de Atención Domiciliaria (SAD), etc. Información es conocimiento y conocimiento es mejor toma de decisiones.

 

Quinto, Menos acciones de bajo valor añadido. Gran parte del reto está en dejar de hacer. Es obvio que vivimos en un contexto económico determinado y que la búsqueda del valor (resultados / coste) es un imperativo. En este sentido, en la “nueva normal” debe existir un mayor foco en reducir actividades de bajo valor añadido (p.ej. Pruebas diagnósticas repetidas, determinadas visitas presenciales de seguimiento rutinarias a pacientes crónicos o determinados tratamiento de alto coste y poco impacto en resultados).

No me estoy refiriendo a un “principio” o “idea” general o al décimo esfuezo por reducir pruebas. Me estoy refiriendo a una revisión exhaustiva de la cartera de servicios y tratamientos del sistema, liderada por las Asociaciones Científicas y con información a la ciudadanía. Debe existir controversia y se deben tomar decisiones complejas, sino será señal de que no se está “dejando de hacer”.

 

Finalmente, Menos planes estratégicos y más ejecución. Si algo nos ha enseñado esta crisis, es que en 48 horas pueden pasar cambios que no esperábamos en 5 años. Es absolutamente necesario tener una mentalidad “de ejecución”, de “foco en resultados”, de “no buscar el alineamiento y comodidad de todos/as los/as actores” sino de “tomar decisiones y rectificar cuando se necesario”.

 

En resumen, creo que después de parar este golpe, el sistema sanitario y social, nos habrá demostrado su resiliencia y capacidad de adaptación a una realidad de enorme complejidad. Al mismo tiempo, nos habrá demostrado que un cambio, una “nueva normal” es necesaria. En mi opinión, este “nueva normal” pasará por más digitalización, mejores condiciones de los/as profesionales, más integración sanitario y social, más coresponsabilidad ciudadana, menos acciones de bajo valor añadido, y menos planes y más ejecución.

 

No quiero acabar si dar las gracias, genuinas y de corazón, a todos y todas los profesionales sanitarios y sociales, que hoy, ayer y siempre cuidan de nosotros/as. Gracias de verdad, por vuestro trabajo, valentía y dedicación.

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