Entorno

El oso llega a Wall Street ante la subida de tipos y los tambores de recesión

El banco central ha celebrado hoy una reunión de urgencia de su Consejo de Gobierno para discutir la situación de las condiciones de mercado tras el fuerte repunte de las rentabilidades exigidas a los bonos en la eurozona.

M. Tamayo

16 jun 2022 - 04:58

El BCE ultima un instrumento contra la fragmentación para aliviar la deuda

 

Mantén la calma, no hagas movimientos bruscos y no intentes huir corriendo, serás demasiado lento. Estas son las indicaciones para enfrentarse al ataque de un oso en la naturaleza, pero cuando te cruzas al animal en medio de Wall Street las instrucciones ya no son tan claras. Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500 han caído más de un 15% y un 20%, respectivamente, desde su máximo histórico en diciembre, por lo que entra en un territorio denominado bear market o, en español, mercado bajista.

 

Ambos índices sirven como indicador para el funcionamiento del mercado y suman las mayores empresas cotizadas de Estados Unidos. El Dow Jones de Industriales, creado en el siglo XIX, mide el desempeño de las treinta empresas con mayor cotización en el mercado bursátil estadounidense como Goldman Sachs, Nike o Merck. Por su parte, el índice Santard&Poor 500 contabiliza las 500 mayores compañías tecnológicas como Apple, Amazon, Tesla o Meta.

 

La tendencia a la baja ha llegado con la mayor inflación en Estados Unidos de los últimos cuarenta años y con diversas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. Ayer mismo, el organismo realizó una subida de 75 puntos básicos.

 

 

 

 

Tradicionalmente, el bear market anticipa una recesión. La última vez que el mercado registró una caída del 20% respecto a su máximo reciente fue en marzo de 2020, con la irrupción de la pandemia y los confinamientos estrictos. Esta vez, los inversores están optando por vender ante un mercado con alta inflación, la subida de tipos ejecutada por la Fed y la guerra en Ucrania.

 

Además, la inquietud en Wall Street ha ido en aumento con la posibilidad de que la Fed decida volver a subir los tipos de forma más abrupta, hasta 75 puntos básicos. Las aguas andan tan revueltas que la mayor gestora de fondos del mundo, BlackRock, ha anunciado que no tiene intención de invertir en Bolsa los próximos doce meses.

 

La gestora liderada por Larry Flink ha alegado que el parqué está anotando sus mayores pérdidas desde “al menos la década de 1960” y los riesgos de comprar ahora son demasiado elevados. La previsión de BlackRock pasa porque la crisis energética afecte al crecimiento y los costes laborales suban y se coman las ganancias. “Eso es bueno para la economía, pero malo para los márgenes de las empresas”, sostiene la compañía.

 

 

 

 

El periodo de abstinencia bursátil de la gestora estadounidense va acorde con la duración de los periodos bajistas de las últimas décadas. La empresa de investigación de inversiones Cfra señala que los bear markets se alargan 389 días de media desde 1946. Aunque su duración puede cambiar dependiendo del tipo de crisis: mientras que el periodo de 2020, tras el inicio de la pandemia, se alargó 33 días, tras la crisis de las puntocoms en 2001 el periodo bajista se alargó 929 días.

 

El ojo de los inversores está especialmente puesto en las compañías tecnológicas, es decir, en el índice S&P500. Después de que la bolsa estuviera acercándose a un estadio bajista, fue el índice tecnológico el que entró oficialmente en bear market el pasado lunes.

 

Además, el índice Nasdaq, también compuesto por compañías tecnológicas, ha rebajado su valor un 30% tras su pico alcanzado en enero. Gigantes del sector como Meta o Amazon ha rebajado el ritmo de contratación, mientras que otras compañías con menos recorrido como Getir, Gorillas o Bird han anunciado importantes recortes de plantilla.