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28 Nov 202205:53

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Los bancos centrales del G7 suben los tipos mientras Japón lucha por aguantar el yen

26 Sep 2022 — 04:58
Por M. Tamayo
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Las economías del G7 suben los tipos en masa para combatir las tasas récord de inflación. Sólo Japón da la nota discordante entre las grandes economías y mantiene las tasas de interés ultrabajas para apoyar el crecimiento.

Los bancos centrales del G7 suben los tipos mientras Japón lucha por aguantar el yen    .

 

 

Japón, la última paloma del G7. Los halcones, los más partidarios de una política monetaria dura, se han impuesto en los bancos centrales de las grandes potencias mundiales. En Estados Unidos, Reino Unido, la Eurozona y Canadá, las autoridades están optando por subir los tipos para frenar la inflación, aunque eso pueda acarrear una caída de la actividad económica. Sin embargo, en uno de los componentes del grupo, Japón, siguen reinando las palomas, los que abogan por posiciones más flexibles, y mantienen los tipos de interés en tasas negativas para apoyar el crecimiento económico.

 

El miércoles, la Reserva Federal estadounidense decidió por unanimidad subir los tipos de interés en 75 puntos básicos, hasta el intervalo 3% y 3,25%, adentrándose en el terreno restrictivo. El propio Jerome Powell, presidente del sistema de la Reserva Federal, advirtió de su compromiso con restablecer la rentabilidad de precio, aunque eso significara atravesar un periodo de menor crecimiento económico y una mayor tasa de paro.

 

“La Fed no dudaría en arrastrar a EEUU hacia una recesión si con ello logra, a largo plazo, cumplir en más ocasiones con su mandato del pleno empleo”, apunta el último informe de CaixaBank Research. Así, la Fed adelantó que mantendría unos elevados tipos de interés durante diversos trimestres, aunque Powell admitió que irían aminorando el ritmo de endurecimiento a medida que la inflación se vaya moderando.

 

 

A él se ha sumado la decisión del Bank of England, que ha aumentado en cincuenta puntos básicos los tipos de interés en Reino Unido, hasta 2,25%, volviendo a los niveles que adoptó tras el estallido de la crisis financiera en 2008. Canadá ya lo hizo a principios de mes, cuando su banco central aumentó los tipos de interés 0,75 puntos básicos, hasta 3,25%.

 

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE), responsable de la política monetaria en Alemania, Francia e Italia, volvió a realizar una subida de 0,75 puntos a inicios de septiembre, hasta situarlos en 1,25%. Christine Lagarde, presidenta de la entidad, se ha sumado al discurso de Powell y advirtió la pasada semana que, en aras de frenar la inflación, estaba dispuesta a enfriar la economía, en caso de que fuera necesario.

 

“A diferencia del papel de la flexibilización cuantitativa en la pandemia, las políticas de los bancos centrales ya no apoyan la flexibilización fiscal para proteger a los hogares y a las empresas de las perturbaciones económicas”, apuntaba la agencia de Fitch Rating ante la subida de tipos de interés en los distintos mercados del globo.

 

 

Sin embargo, el banco central nipón ha decidido por unanimidad mantener los tipos de interés del país en el -0,1%, la misma tasa que lleva manteniendo desde 2016, cuando entró en terreno negativo por primera vez en su historia. A diferencia de la apuesta de Powell de sacrificar el crecimiento económico para controlar la inflación, las autoridades japonesas están priorizando la expansión del Producto Interior Bruto (PIB).

 

El caso de las islas niponas es diferente al de sus compañeros de grupo, ya que, mientras la inflación se encuentra en el 9,1% en la eurozona, el 8,3% en Estados Unidos y el 9,9% en Reino Unido, la subida de precios en Japón fue el pasado agosto del 3%, su máximo en ocho años. Aunque la apuesta japonesa en un contexto de subida de tipos ha llevado al yen a un nuevo mínimo de 24 años ante la fortaleza del dólar.

 

Tras el anuncio, las autoridades japonesas advirtieron que intervendrían el mercado de divisas en caso de que fuera necesario, para evitar altas oscilaciones del yen. “Todavía no hemos intervenido, pero estamos preparados para actuar en cualquier momento”, aseguró Masato Kanda, máximo responsable de la política monetaria en Japón.  De hecho, el ministerio de Finanzas anunció una intervención en el mercado de divisas para intentar sostener la moneda del país.

 

 

 

Rusia, China y Turquía, a contracorriente

Más allá del G7, otras grandes economías están remando a contracorriente de la mayoría de los bancos centrales aprobando bajadas de tipos. Uno de ellos es China, que el pasado agosto rebajó los tipos de interés en diez puntos básicos, hasta el 3,6%, situándose en mínimos históricos. El objetivo del gigante asiático fue revertir la desaceleración que registró su economía en julio, derivada de una crisis inmobiliaria y la política de cero Covid-19 de Pekín.

 

Otra de las notas discordantes entre las grandes economías mundiales es Rusia, que el pasado septiembre recortó en medio punto el tipo de interés, hasta el 7,5%. La decisión del Banco Central Ruso (BCR) llegó después de que en agosto la tasa de inflación descendiera un punto porcentual en agosto. La entidad monetaria rusa aseguró que “las tasas actuales de crecimiento de los precios al consumidor continúan siendo bajas, lo que contribuye a una mayor desaceleración de la inflación anual”, pero afirmó que el entorno externo continúa siendo complicado para el país debido a las sanciones por la invasión a Ucrania.

 

Turquía se ha sumado a la bajada de tipos de interés con un recorte de 100 puntos básicos, hasta el 13%, a pesar de que la inflación ha registrado máximos de 24 años, alcanzando un 80,21% interanual en agosto. Este año, la lira turca ha perdido un valor del 55% respecto al dólar, pero Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, asegura que “los tipos de interés elevados alimentan la inflación”. Desde que Erdogan destituyó al gobernador del banco central de Turquía en 2021, los tipos han bajado del 19% al 13%.

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