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Diario económico del negocio de la salud

22 May 202210:22

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2021, el año del impulso económico para las ‘farma’ de las vacunas

23 Dic 2021 — 05:00
Por A. E. / J. V.
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Si 2020 fue el año de las mascarillas, 2021 ha sido el año de la vacuna. A lo largo de los últimos doce meses, una parte significativa de la población mundial ha vivido acompañada de las actualizaciones diarias de las cifras de vacunación.

2021, el año del impulso económico para las ‘farma’ de las vacunas

 

 

 

 

El Covid-19 ha vuelto a ser otra vez el protagonista del año. A pesar de ello, y a diferencia de 2020, en los últimos doce meses la pandemia se ha topado con un muro de contención. Hoy en día, diversas farmacéuticas y biotecnológicas tienen luz verde para comercializar sus vacunas por parte de los distintos reguladores nacionales e internacionales.

 

Como consecuencia del desarrollo de estos fármacos contra el Covid-19 y su posterior comercialización la situación financiera de Johnson&Johnson, Pfizer, BioNTech, Moderna y AstraZeneca ha mejorado de manera significativa. Estas empresas más que duplicaron su beneficio conjunto hasta el tercer trimestre de 2021, según los últimos resultados publicados por estas compañías, alcanzando, a cierre de septiembre, la cifra de 45.158 millones de euros. Un dato que contrasta con los 19.960 millones de euros con los que cerraron el mismo periodo acumulado del año anterior.

 

Además de estas compañías, las principales en la lucha contra el Covid-19 a partir del desarrollo de una vacuna, otras han reorientado sus estrategias hacia nuevas tipologías para combatir este virus y hacer frente a nuevas variantes como Ómicron. Más allá de la vacuna, parece que 2022 será un año marcado por productos como la pastilla antiviral que Pfizer o Merck están desarrollando y que no tardarán en llegar a las farmacias.

 

 

 

En este sentido, en noviembre, la Agencia Reguladora de Medicamentos de Reino Unido (Mhra, por sus siglas en inglés) aprobó el primer medicamento oral diseñado para tratar el Covid-19 sintomático. La pastilla de Merck, llamada Molnupiravir, podrá administrarse dos veces al día a pacientes que hayan dado positivo en un test y que presenten mínimo un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad grave.

 

Este tratamiento redujo el riesgo de hospitalizaciones y muertes a la mitad en los ensayos clínicos realizados. Aun así, Merck no ha sido la única empresa en apostar por los tratamientos orales y Pfizer se ha puesto manos a la obra en el desarrollo de esta clase de alternativa. Sin embargo, en 2021, la vacuna ha sido la primera opción de las compañías del sector.

 

 

Hipra, punta de lanza en España 

Los últimos doce meses han significado un antes y un después para Hipra. La compañía española fundada en 1954 en Amer (Girona), especializada hasta 2020 en vacunas veterinarias, sector en el que es el sexto operador mundial, realizó un paso al frente en la carrera por conseguir la vacuna al recibir la aprovación del Ministerio de Sanidad en agosto de 2021. Hipra prevé producir 400 millones de dosis durante el año 2022 y llegar a los 1.200 millones en 2023. La compañía también trabaja en otra línea de investigación, en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona, con el objetivo de desarrollar una vacuna contra el Covid-19 basada en el ARNm del virus.

 

 

Johnson&Johnson

La compañía estadounidense ha facturado 657 millones de euros procedentes de las ventas de su vacuna contra el Covid-19 en el acumulado de los primeros nueve meses de 2021. De la cifra acumulada hasta el noveno mes del año, 361 millones de euros proceden de las ventas en el mercado de Estados Unidos, mientras que la parte restante tiene su origen en los negocios realizados en el resto del mundo. Aun así, las ventas de la vacuna fueron minoritarias dentro del conjunto de la facturación total del grupo, lo que se debe principalmente a su estructura diversificada. En este sentido, la multinacional estadounidense ha anunciado este año que se dividirá en dos compañías cotizadas, una dedicada a su división de salud al consumidor y hogar y otra dedicada al negocio farmacéutico.

 

La empresa prevé que la división farma genere unos ingresos en torno a 77.000 millones de dólares en 2021, mientras que la división de salud al consumidor y hogar puede llegar facturar 15.000 millones de dólares. La separación de estos negocios se completaría entre 2022 y 2023, según las previsiones de la multinacional. Este movimiento está en línea con el contexto de los últimos años y, de hecho,  Johnson&Johnson considera que la separación del negocio de consumo es la mejor manera de impulsar un crecimiento rentable.  La dirección de la compañía ha justificado la escisión debido a que se busca la “innovación en tecnología médica y biofarmacéutica, a la vez que se pretende crear valor sostenible para los accionistas”.

 

Joaquín Duato, de 59 años y que hasta este verano había sido vicepresidente de la compañía estadounidense, ocupa desde agosto el cargo de consejero delegado de Johnson&Johnson en sustitución de Alex Gorsky. El relevo tiene validez desde el 3 de enero de 2022, a la vez que Gorsky se convertirá en presidente ejecutivo después de una década combinando los roles de consejero delegado y presidente al frente de la firma. Duato, que también tiene nacionalidad estadounidense y que entró en el grupo hace treinta años, había ocupado el máximo puesto directivo en Janssen y fue presidente de Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA), la patronal farmacéutica estadounidense. El nuevo consejero delegado de la farmacéutica cuenta con un MBA en Esade y máster en International Management de la escuela de negocios Thunderbird en Phoenix, Arizona (Estados Unidos).

 

 

 

 

Pfizer

La farmacéutica estadounidense alcanzó un beneficio neto de 18.586 millones de dólares entre enero y septiembre de 2021, frente a los 8.313 millones de dólares del mismo periodo de 2020, según los últimos resultados publicados por la multinacional este martes. Por lo que respecta a los ingresos, estos se situaron en 57.653 millones de dólares en el acumulado de enero a septiembre de 2021. Estos datos suponen un 91% más en comparación con la facturación lograda en el mismo periodo de un año atrás.

 

Además, del total de estos ingresos, 28.711 millones de euros se corresponden solamente al negocio de las vacunas, mientras que en los nueve primeros meses de 2020 esta área facturó 4.574 millones de dólares. Por su parte, el negocio de oncología alcanzó 9.091 millones de dólares de enero a septiembre de 2021; el de medicina interna, 7.093 millones de dólares; el hospitalario, 6.968 millones de dólares; el de inflamación e inmunología, 3.200 millones de dólares; y el de enfermedades raras, 2.588 millones de dólares.

 

Además, la compañía ha elevado sus estimaciones de ventas de Comirnaty, el nombre comercial de su vacuna contra el Covid-19, de forma que ahora espera cerrar 2021 con una facturación de dicho producto de 36.000 millones de dólares, un 7,5% más de lo que se previó anteriormente. De cara a 2022, Pfizer ingresaría por las vacunas 54.500 millones de dólares.

 

 

 

 

 

En noviembre, el comité de medicamentos humanos (Chmp, por sus siglas en inglés) de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) recomendó incluir el uso de la vacuna de Pfizer y BioNTech en niños de cinco a once años. En este caso, la cantidad dentro de las dosis de Comirnaty será inferior a la utilizada en personas de doce años o más: diez microgramos, frente a los tradicionales treinta microgramos. Igual que en los grupos de mayor edad, las dosis se administran a través de dos inyecciones en los músculos de la parte superior del brazo, con tres semanas de diferencia. En niños, la respuesta inmune a Comirnaty fue comparable a la observada, con la dosis más alta, en el grupo de edad de entre 16 a 25 años, según se desprende del estudio principal realizado en niños de entre cinco y once años.

 

La farmacéutica estadounidense también ha dejado huella en España tras abrir dos oficinas en el centro Regus de Alicante. Con esta apertura, la compañía amplía a ocho el número de delegaciones en el país. Aun así, la sede de Pfizer en España sigue ubicada en el parque empresarial de Alcobendas (Madrid), mientras que cuenta con delegaciones territoriales en A Coruña, Bilbao, Barcelona, Sevilla, Valencia y Alicante. Como en el resto de las delegaciones, el equipo de la oficina alicantina se dedica a labores de representación comercial y gestión de la actividad de Pfizer en la zona.

 

 

 

Moderna

Otra de las compañías que han saltado a la palestra fruto de la carrera por el desarrollo de la vacuna contra el Covid-19 es Moderna. Desde su fundación en 2010, la biotecnológica estadounidense trabaja para construir una plataforma de tecnología de ARNm y una infraestructura para acelerar el descubrimiento de fármacos. Su cartera incluye candidatos de desarrollo para vacunas y terapias basadas en ARNm que abarcan varias áreas terapéuticas y tiene varios ensayos clínicos en curso con otros candidatos de desarrollo que avanzan hacia la parte clínica.

 

La compañía está liderada por Stéphane Bancel, su consejero delegado desde julio de 2011. El ejecutivo cuenta con un máster en Ingeniería por Ecole Centrale Paris y tiene un MBA por Harvard Business School. De su trayectoria profesional destaca que fue director general de Eli Lilly en Bélgica y consejero delegado de BioMerieux, compañía especializada en el diagnóstico in vitro.

 

Moderna multiplicó por 50 su facturación hasta septiembre de 2021, en comparación con los datos del acumulado de enero a septiembre de 2020, de acuerdo con los últimos resultados económicos disponibles. Durante los primeros nueve meses del año, la compañía facturó un total de 7.334 millones de dólares. De enero a septiembre de 2020, Moderna ingresó 232 millones de dólares, según se desprende de las últimas cuentas publicadas por la compañía. La empresa registró un beneficio de 7.334 millones de dólares, mientras que, durante el mismo periodo del año pasado, se anotó unas pérdidas de 474 millones de dólares. Respecto a los datos del tercer trimestre, los ingresos de Moderna se multiplicaron por 33, en comparación con las cifras del mismo periodo de 2020, alcanzando 4.967 millones de dólares. El beneficio para este periodo se situó en 3.333 millones de dólares. Actualmente, la compañía posee un mercado de más de sesenta países. Estos estados han otorgado autorización de emergencia para el uso de su vacuna. En España, Moderna tiene un acuerdo con Rovi, que es quien se encarga de la fabricación de las dosis.

 

 

 

 

 

La filial española de la biotecnológica estadounidense busca ser punta de lanza en Europa a través del acuerdo estratégico que ya tiene con la farmacéutica Rovi. Tras la creación de la sociedad Moderna Biotech Spain, inscrita en 2020 en el Registro Mercantil de Madrid, Juan Carlos Gil, el máximo responsable de Moderna en el país del sur de Europa, declara que “Moderna va a tener oficinas en España, pero no van a ser exclusivamente para asuntos de ámbito comercial; estamos en proceso de crecimiento, de expansión, buscando gente que pueda apasionarse con nuestro proyecto, y las primeras personas que hemos contratado son expertos en farmacovigilancia y asuntos regulatorios”.

 

Gil considera a la filial que él dirige “punto de referencia” para la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés). “En un futuro vamos a producir sustancia activa directamente en España”, añade el directivo. Aunque no descarta crecer a escala nacional, Gil resta importancia a la expansión mediante la apertura de oficinas físicas en el país y resalta que “no hace falta abrir oficinas físicas en ningún sitio; hacen falta personas que estén donde crean que deben estar”.

 

La primera de las misiones que tendrá Gil es la de estructurar la compañía desde el punto de vista operacional para tener una capacidad de interlocución con las distintas administraciones españolas. “Mi trabajo es trasladar las soluciones del ámbito de la investigación y de aprobaciones al ámbito real”, apostilla el directivo. Lejos, por ahora, de convertirse en “una big farma”, según Gil, la filial española de Moderna trabajará en tener una relación de partenariado con las administraciones y con el tejido empresarial sanitario-asistencial.

 

 

 

La puesta en marcha de una base operativa en España se engloba dentro de una estrategia de crecimiento en Europa, en la que aparecen otros países como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, donde ya se están abriendo filiales. El motivo por el que se activa ahora la filial española de Moderna es por la amplia cartera de productos que la empresa quiere desarrollar, donde entran en escena tratamientos inmunológicos, vacunas contra el cáncer, tratamientos antitumorales, productos contra enfermedades cardiovasculares u otras opciones terapéuticas.

 

“La del Covid-19 es sólo la primera vacuna que vamos a tener; contamos con entre 25 y 30 proyectos en marcha y tenemos especial interés en cubrir todas las necesidades respiratorias producidas por virus”, destaca el director general de Moderna en España y Portugal.

 

 

 

La compañía anunció en octubre que invertirá 500 millones de dólares en la construcción de una nueva fábrica de vacunas ARNm contra el Covid-19. La instalación se ubicará en el continente africano, según ha informado la compañía en un comunicado, aunque no especificó el país.

 

El centro también dispondrá de la capacidad embotellado y envasado de las dosis producidas. “Esperamos fabricar nuestra vacuna contra el Covid-19 en esta instalación, así como productos adicionales incluidos en nuestra cartera de vacunas de ARNm”, explicó el consejero delegado de Moderna, Stephane Bancel, en un comunicado. Con este movimiento, la compañía pretende extender su impacto social a través de la inversión en una planta de fabricación de “última generación”, añadía Bancel.

 

 

AstraZeneca

A finales de enero de 2021, la EMA recomendó que se otorgara una autorización de comercialización condicional a la vacuna frente al Covid-19 de AstraZeneca, desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Se trata de la tercera vacuna que recibió el visto bueno de los reguladores europeos, tras las impulsadas por BioNTech y Pfizer y Moderna.

 

Los resultados combinados de cuatro ensayos clínicos llevados a cabo en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica mostraron que la vacuna de AstraZeneca cumple con las garantías de calidad, seguridad y eficacia para prevenir el Covid-19 en personas a partir de los 18 años.

 

Alrededor de 24.000 personas participaron en estos estos ensayos clínicos que se realizaron con el diseño doble-ciego, en el que se administra la vacuna o un placebo enmascarados de manera que se impida su identificación a simple vista.

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