Entorno

Salud y ‘farma’ estrechan lazos en tiempos de desglobalización

Europa muestra su fortaleza al ser el principal mercado exportador de productos farmacéuticos, al tiempo que tiene una alta dependencia de Asia en ingredientes farmacéuticos activos.

A. Escobar

24 nov 2022 - 04:56

Salud y ‘farma’ estrechan lazos en tiempos de desglobalización

 

¿Global o local?, esa es la cuestión. La pandemia del Covid-19, la invasión rusa en Ucrania o las tensiones reiteradas entre Estados Unidos y China amenazan con un futuro más desglobalizado. De hecho, el miedo a la slowbalization y el regionalismo son palpables y así quedó de manifiesto en la última reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), celebrada en el primer semestre del año. Entre tanto debate, dimes y diretes, parece que el sector farmacéutico rompe una lanza a favor de un mundo más global, más unido e más integrado.

 

La relación entre Europa y Asia en el sector farmacéutico es casi entre partes cuyo entendimiento es o debe ser ineludible. El Viejo Continente es el principal mercado exportador de productos farmacéuticos, al tiempo que depende básicamente de Asia-Pacífico para los insumos de ingredientes farmacéuticos activos (APIs), según se desprende del informe Global flows: The ties that bind in an interconnected world, publicado por McKinsey.

 

Tal es así que, de acuerdo con los datos de la consultora estadounidense, Europa exporta más del 25% de sus productos farmacéuticos al resto del mundo, mientras que Asia central e incluso África subsahariana importan más del 25% de los fármacos.

No sólo Mckinsey señala la dependencia asiática en la producción de APIs, sino que otro informe publicado por Teva señala que China es una de las mayores potencias globales, y de sus fronteras salen para el resto del mundo el 41% de los APIs que requiere la industria.

 

 

 

 

 

La dependencia asiática se ha evidenciado todavía más con el Covid-19. Europa ha perdido gradualmente su posición de liderazgo en la fabricación de APIs, especialmente en el sector de los genéricos no patentados. En su lugar, la industria farma ha asistido a una consolidación de la fabricación de APIs en Asia, una situación que se agravó aún más durante la pandemia, cuando la dependencia de Europa de APIs esenciales tan básicos como el paracetamol se convirtió en una debilidad evidente.

 

Otra prueba de que el sector salud esquiva los fantasmas de la desglobalización y se apoya en esa especie de mundo más integrado está relacionada con la producción de tecnología, aplicada también al negocio sanitario.

 

Europa y América del Norte proporcionan gran parte de la maquinaria avanzada y los conocimientos técnicos intangibles que respaldan la producción de productos electrónicos como los semiconductores, de acuerdo con McKinsey. La tecnología de semiconductores tiene un papel esencial en dispositivos sanitarios portátiles inteligentes y conectados que mantienen a los pacientes fuera de los hospitales. 

 

Además, el creciente número de personas que padecen diabetes está respaldando significativamente el crecimiento de los semiconductores en el cuidado de la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 422 millones de personas tienen diabetes en todo el mundo, y el número va en aumento, lo que lleva a un aumento en las ventas de un glucómetro, por ejemplo.

 

Por tanto, el mundo parece seguir profundamente interconectado y los flujos comerciales han demostrado ser notablemente resistentes durante las turbulencias económicas y sociales más recientes. Mckisney señala en su informe que el desafío es “aprovechar los beneficios de la interconexión mientras se gestionan los riesgos y las desventajas de la dependencia”.