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Garganta (Devicare): “Una empresa TIC que trabaja en salud no sobrevive sin la ayuda de un tercero”

Rosendo Garganta, consejero delegado de Devicare, cree que en España es todavía “un bebé” en materia de tecnología sanitaria y que es “bueno que haya gente de otros sectores que quieran innovar en salud”.

A. Escobar

26 jul 2018 - 04:55

“Una empresa TIC que trabaja en salud no sobrevive sin la ayuda de un tercero”

 

Rosendo Garganta, consejero delegado de Devicare, es de formación ingeniero industrial, ingeniero electrónico y máster en Administración de Empresas y máster en Internacionalización de Empresas por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Garganta afirma que “una app no le va a hacer daño a ningún paciente, digan lo que digan los profesionales médicos”.

 

Pregunta: Desde el punto de vista tecnológico, ¿considera que España está bien posicionada en materia de salud?

Respuesta: España es un país que está muy avanzado en salud respecto al resto de estados occidentales y en comparación con aquellos donde el estado del bienestar es muy importante. España ha ido madurando en esta industria, especialmente en el área de Barcelona, convirtiéndose esta ciudad en un hub biotecnológico. No obstante, hay mercados más maduros, como pueden ser el estadounidense o el alemán, especialmente, este último país, especializado en medical devices.

 

P.: ¿España está en una fase inicial todavía?

R.: Estamos en una fase inicial. Ciencias de la salud es un área muy amplia, donde encontramos el sector farmacéutico, con un grado de madurez alto; compañías biotecnológicas, empresas medtech, con un ecosistema todavía muy inmaduro. Para poder desarrollar medical devices en España, no solamente necesitamos los conocimientos clínicos y científicos, sino que carecemos de conocimientos tecnológicos en cuanto a electrónica o software.

 

 

 

 


P.: ¿Cuánto tiempo tiene que esperar España para situarse a la altura de países como Estados Unidos?

R.: Primero tenemos que mirarnos a nosotros mismos. Nos falta tiempo, porque tenemos el mismo talento que ellos, pero mientras nosotros somos unos bebés en tecnología sanitaria, países como Estados Unidos se encuentran ya en la fase adulta.

 

P.: ¿Cree que el sector de la industria medtech está profesionalizado?

R.: Si hablamos de medical devices, es una industria que todavía está poco profesionalizada. Hay buenos profesionales, pero hay pocas compañías y ha habido poca transferencia de know how entre España y otros países.

 

P.: ¿Si entran cada vez más actores en esta industria, teme que el sector se pueda desprofesionalizar?

R.: Es difícil que haya intrusismo al desarrollar una molécula nueva desde cero o al poner en marcha, también desde cero, un dispositivo médico. Pero es menos complicado que se produzca ese intrusismo al desarrollar una app médica, porque las barreras tecnológicas de entrada son muy bajas. Pero no es necesariamente malo, esto provoca que aumente muchísimo la cantidad de soluciones, proyectos y empresas. De todo ese ruido que se genera nacen posibilidades para invertir. Es bueno que gente de otros sectores quieran innovar en un área como es la salud y que exista ese naif entre jóvenes que se atrevan y que apuesten por este mercado.

 

P.: ¿No hay que tener más cuidado si se habla de salud?

R.: Si hago un discurso más institucional apuntaré que hablamos de la salud de los pacientes, pero me niego a hacerlo. Una app no le va a hacer daño a ningún paciente, digan lo que digan los profesionales médicos. Soy partidario de que la innovación avance.

 

P.: ¿Las start ups sanitarias necesitan en algún momento de su historia establecer sinergias con grandes multinacionales farmacéuticas, hospitales o asociaciones para poder subsistir?

R.: En ningún ecosistema del mundo, una empresa TIC, especializada en salud y que quiera desarrollar una app o un medical device, puede sobrevivir sin la ayuda de terceros, de inversores u otras compañías como las farmacéuticas. Es muy complicado que una empresa de nuestro sector nazca y se convierta en un referente por sí sola en un área terapéutica en concreto. En estados Unidos, por ejemplo, muchas start ups están firmando acuerdos con grandes farmas y con grupos de inversión. No es posible hacerlo de espaldas al ecosistema e ir directamente al paciente.