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Josep Lluís Falcó (Genesis Biomed): “El tiempo de ‘wait and see’ en salud se va despejando”

El consejero delegado de Genesis Biomed cree que, a pesar de la compleja situación macroeconómica actual, los inversores volverán a apostar por el sector sanitario y se lanzarán a más proyectos.

A. E.

30 nov 2023 - 04:58

Josep Lluís Falcó (Genesis Biomed): “El tiempo de ‘wait and see’ en salud se va despejando”

 

Josep Lluís Falcó es el fundador y consejero delegado de Genesis Biomed, una consultora especializada en el sector biomédico que nació en 2017. Doctorado en Química por el IQS School of Engineering de Sarriá, el directivo empezó su carrera en Sanofi para, posteriormente, trabajar en la farmacéutica Ferrer. Falcó ha fundado start ups como Transplant Biomedicals y ha sido observador en el consejo de administración de empresas como Anaconda Biomed o GlyCardial Diagnostics. El experto en consultoría biomédica considera que todavía es necesaria una mayor profesionalización de las oficinas de transferencia y que el inversor imprima valoraciones más altas a los proyectos.

 

Pregunta: ¿Es optimista con el sector biotecnológico actual?

 

Respuesta: Como consecuencia del estallido pandémico, el sector se ha reforzado gracias a más fondos públicos, como se puede observar con el Perte Salud de Vanguardia, que han sido necesarios. A raíz de la guerra en Ucrania y una situación macroeconómica más compleja, las inversiones de capital riesgo y en general se han reducido y los fondos se han concentrado en mayores rondas de financiación. La parte privada ha quedado más tocada que la pública y se ha visto, por ejemplo, en la disminución de plataformas de crowdfunding. No obstante, concluiremos 2023 de manera positiva porque los fondos públicos se van a prorrogar hasta 2026. También hay optimismo en que los tipos de interés bajen. Parece que el tiempo de wait and see se va despejando en el sector. Gozamos de buena salud en términos generales.

 

P.: ¿Falta un mayor número de clústeres biotecnológicos en España?

 

R.: En Cataluña es muy importante el sector biomédico y hay un gran número de empresas emergentes y spin offs porque hay transferencia de tecnología. En Madrid, se observa más presencia de big farma. Muchas veces las ideas de investigadores proceden de la parte pública y no llegan a calar en la privada o en la empresa. Es cierto que existe una ley de start ups, pero queda mucho recorrido. En España estamos viendo multitud de clústeres generales y eso es bueno para el sector, aunque siempre se puede hacer más.

 

P.: ¿Se concentra todo o casi todo en Barcelona y Madrid?

 

R: Hay que tener sentimiento de pertenencia y el modelo en España es descentralizado. En Cataluña partimos de los Icrea que se hicieron en los años noventa bajo el impulso de Andreu Mas-Colell y se ha generado el caldo de cultivo. En el resto de España es totalmente asimétrico porque en Madrid no hay ese sentimiento de pertenencia y se han hecho intentos sin éxito, habiendo más masa crítica que en Cataluña.

 

 

 

 

 

P.: ¿Es necesaria la labor de una consultora biotecnológica en estos momentos?

 

R.: Lo es porque existe una falta de profesionalización en los procesos de transferencia tecnológica. Hay un gran nicho de mercado. Mucha de la innovación viene de la parte pública, pero después también es necesario analizar muy bien la parte regulatoria, quiénes son tus competidores o ver si es preciso que alguien te acompañe en un proyecto en concreto. El consejero delegado de una compañía a veces necesita apoyarse en otras personas porque los perfiles que existen tampoco tienen todos los conocimientos.

 

P.: ¿Hoy es más complicado que hace unos años lanzar una start up al mercado?

 

R.: No lo es. Es más fácil porque el sector ha ido creciendo, ha ido madurando. Hace diez años era más complicado. Cuando un investigador quiere crear una compañía necesita un plan de negocio que dé forma al modelo empresarial, unas buenas transferencias de tecnología para la obtención de licencias y un pacto de socios. En este último punto se han visto claras mejoras.

 

P.: ¿Está calando el mensaje de que invertir en salud es una necesidad?

 

R.: Es una necesidad y más después de ver que ha habido un parón en el sector privado por la actual coyuntura económica. Debemos mejorar en transferencia de tecnología, pero la oferta sigue aumentando, así que la demanda también lo hará.

 

 

 

 

 

P.: ¿Cuáles son los principales problemas u obstáculos del sector en estos momentos?

 

R.: Hay varios problemas o barreras a superar. Desde la óptica de la institución, todavía es necesaria la profesionalización de las oficinas de transferencia. Otra barrera, desde la parte del investigador, este a veces carece de conocimientos de desarrollo de negocio, aunque sepa mucho sobre su proyecto. Desde la óptica del inversor, este en ocasiones imprime valoraciones bajas. Por otro lado, falta la figura del consejero delegado porque el investigador a veces no la quiere asumir.

 

P.: ¿La formación de nuevos profesionales impulsa la revitalización del sector?

 

R.: El sector es vivo, dinámico y va cambiando constantemente. Cada vez es más multidisciplinar la sanidad. Cada vez se necesita más colaboración para herramientas de diagnóstico de enfermedades, por ejemplo. Hay que trabajar en equipo. Hay que incluir en secundaria el emprendimiento. Ojalá tuviéramos más programas de inversión, fomento y formación en el sector.